lunes, 30 de abril de 2012

FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS (Y 2).


ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS
La España de antes, dura y extrema tierra que veía ponerse y salir el sol después de las consecuencias de una guerra incivil: la sotana del cura, la pajarita del médico, el Alcalde y el Gobernador que venía a inaugurar algo (¿el agua tal vez?) bajo un arco de triunfo puesto para la ocasión. Luego pronunciaría su discurso en el balcón de un ayuntamiento de quebrada fachada como la inscripción de “Juzgado de Paz”.
Se inaugura una calle en honor a un maestro que estuvo en La Cumbre y; viene Franco o, por lo menos, pasa por la cuerda en dirección a Cáceres para encontrarse con un cartel que da fe de ello en una estampa que, perdonen ustedes, recuerda a la película “Bienvenido Mister Marshall”; decenas de curiosos van al acontecimiento, mas de una mujer asegura que Carmen Polo se ha quedado embelesada en la carita de su hija que lleva en brazos; se gritan vítores y se aplaude lo mismo que en una exhibición de gimnasia en la plaza bajo la atenta mirada del rollo; desde allí se puede ver, semiescondido, “el portal de Mento” un día que vinieron los misioneros y se subieron al balcón del ayuntamiento, donde se  aprecia el águila esculpida de una época pasada

LA FERIA
Cuántas veces hemos oído (los jóvenes claro) que la feria se vivía de otra manera. No sé cómo se apañaban pero en la plaza cabía todo. Vamos a por unos churros enredados en una “ramina” de junco; o a echar una partida a los futbolines; o a subirnos a las “voladoras” que te producían un hormigueo gracioso en el estomago.
Se ponía entonces una traca de fuegos artificiales alrededor de un rollo más alto que ahora, que tenía dos farolas y los cables de la luz se cruzaban entre sus escudos como desafiándolo.
Los veladores en la plaza, junto a las “Barcas de Alibú”; y el jolgorio de los cumbreños, con sus peculiares disfraces el día de la verbena: una gorra de plástico, una careta o un sombrero manual y de papel; nada importa, lo que contaba (y cuenta) es la diversión con la música: la orquesta en el escenario, mucho más pequeño y en el centro de la pista; las pandillas de amigos y amigas que bailaban y reían; unos años después se constituirían las primeras peñas como “La Encina” o la emblemática “El Rollo”.
Pero ¿y mucho antes? Los toros con la plaza que se hacía con carros y, allí, se subía la gente a ver qué tal se daba la tarde; si de daba bien es posible otorgar al matador las dos orejas y sacarle a hombros por la carretera abajo.


Jesús Bermejo Bermejo.   La Cumbre 2008.

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